Siendo una ‘International Student- Athlete’

Hola, soy Cristina Soriano. Ex jugadora y Alumni de Cameron University.

Antes de llegar a América, yo era una estudiante de periodismo y jugadora de baloncesto en un equipo modesto de Barcelona.

Cuando me plantearon la idea de ir a una universidad americana, mi primer pensamiento fue: “madre mía que vas a entrenar, viajar, y jugar como una profesional del baloncesto”.

Después abrí los ojos, maduré más tiempo la propuesta y me dije: “Cristina no vas solo a jugar, vas a ir a un college. Lo que significa que vas a estar en otro país, no uno cualquiera, en el más poderoso del mundo; vas a completar tus estudios en otro idioma con una beca deportiva, y además vas competir en la mejor liga universitaria del mundo, la NCAA. ¡Qué chollazo!”

Porque eso es lo que es: un chollo.

Una vez decidí irme, me puse en contacto con todo el staff técnico del equipo de Cameron, incluso jefes del departamento de comunicación, para que me explicasen el proyecto en el que iba a participar durante los siguientes tres años.

Tuve que hacer un gran papeleo, entre ellos, evaluación de los créditos que hice tanto en bachillerato como al principio de la carrera, certificados del nivel de inglés requerido por la universidad, y visado F1 de estudiante.

Cuando todo se oficializó, me puse en marcha para cruzar el charco.

A mi llegada, todo era muy diferente, ni peor ni mejor, pero diferente.

Los primeros días, tuve que hacer dos orientaciones para internacionales, revisión médica, reuniones con el equipo y profesores, y firmar los documentos de mi residencia. Fue una semana muy movidita, pero luego se calmó – aunque fuera por poco tiempo -.

La pretemporada empezó. Y las clases también.

Desde el primer día que empezamos la pretemporada nos marcamos unos objetivos a corto y largo plazo. Los de corto plazo se centraba más en la mejora individual, no solo en la pista de baloncesto, sino también en clase; y los de largo plazo en la conquista del título de conferencia, por ejemplo.

El coach cada fin de semana nos enviaba los horarios de los entrenos para la próxima semana, entonces nos podíamos organizar las clases, tareas y exámenes, y también porque no, nuestra vida social.

Durante los entrenos de pretemporada normalmente nos levantábamos a la hora de los campeones, sobre las cinco de la mañana, para tener una sesión de físico – carrera continua, sprints o pesas – de dos horas aproximadamente.

Después íbamos a desayunar en equipo para recuperar fuerzas y más tarde nos dirigíamos a clase. A las dos/ tres de la tarde aproximadamente teníamos una sesión de tiro o individual – solo con el staff – para mejorar nuestras carencias.

A medida que iban pasando las semanas, las sesiones individuales se convertían en conjuntas y ya se orientaban más a la preparación de la temporada.

En noviembre, que es cuando empieza la liga, ya estábamos listas para competir y es cuando se cambiaba la dinámica de entrenos. No había tanto entreno mañanero, y había más rato en pista por las tardes. A partir de diciembre cuando empieza la competición de Conferencias, los entrenos se centraban más en hacer scouting al equipo rival y saber a lo que íbamos a jugar.

Durante mis tres años que jugué en la liga, llegamos una vez al torneo nacional, y la verdad que fue una gran experiencia. Los finales de temporada siempre eran duros porque hay gente que se gradúa y se tiene que ir; grandes amistades que haces en poco tiempo, y que en poco tiempo se van.

Las que nos quedábamos, hacíamos post temporada, que era más o menos lo mismo que la pretemporada. La gran diferencia es que había menos gente entrenando, porque las que acaban su último año de senior, por reglas de la NCAA, no pueden hacer nada más oficial con el equipo.

Entonces llegó la hora de mi despedida como Senior.

No podía jugar más con el equipo, así que entrenaba por mi cuenta y dedicaba gran parte del día a mis estudios y amigos.

Fueron tres temporadas, y tres años que pasaron muy rápido.

El 5 de Mayo de 2017 fue cuando me gradué, y cerré la mejor etapa de mi vida.

 

imágenes Cameron Aggies y Cristina Soriano

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