«¡Aquí y ahora!»

La punta del iceberg en el proceso de aprendizaje y mejora del deportista, en relación a todo aquello controlable por la entrenadora y el entrenador es la tarea y el feedback de la misma. Toda la planificación y el estudio previo llevarán  a construir el trabajo diario y secuencial, totalmente visible, y compartido con el/la deportista, dónde el objetivo será mantener el máximo tiempo posible, de  la tarea y de la sesión, la implicación del mism@. Esa implicación, es una sensación llamada flow, que a modo simplista se puede definir cómo el grado óptimo de implicación psico-motriz y emocional otorgando la máxima atención

En la acción realizada pudiendo evadirse del contexto. Como explica el waterpolista Albert Español, “entro en un estado de concentración máxima, estoy plenamente focalizado en lo que estoy haciendo, no soy consciente de los elementos externos, incluso pierdo la relación de elementos internos, como el cansancio. No es que no esté cansado, es que no lo siento. No pienso simplemente actúo”. Es decir, el/la deportista ofrece una conciencia plena en relación a la acción, en este caso, a merced del aprendizaje, tal y como indica Raúl Ballesta, psicólogo deportivo. El siguiente gráfico muestra una imagen clara, promulgada entre otras formaciones, por la de l@s entrenador@s de la Federació Catalana de Basquetbol, para entender claramente esta idea. Procurar avanzar entre el estrés y el aburrimiento, para en primeras etapas encontrar diversión y posteriormente rendimiento. Se podría decir, que en ese intervalo de acción es dónde el/la deportista además de rendir, evolucionará en su proceso.

flow - "¡Aquí y ahora!"

 

Afortunadamente, en beneficio de la riqueza del proceso interactivo y vivo, ese nivel atencional no es suficiente con pedirlo. El profesionalismo e implicación no es un estado, es parte de la personalidad. Hay gente que nace y otra que se hace, pero difícilmente se adquiere y se deja en función del interés, ya que esa es una de las principales características de la falta de profesionalidad. Reclamar la atención del deportista, no será suficiente para que él o ella entienda y compruebe que el estímulo que tiene es importante. Toda la organización previa, lo que no se ve del iceberg, ayudará a que su personalidad se construya y esté a merced del proceso para obtener ese estado inicial constructivo. La adecuación de la tarea y su desarrollo permitirá que el/la deportista evolucione deportivamente.

Esa construcción y adecuación deberá ser contextualizada y su ejecución deberá ir orientada a mantener ese estado atencional, sin la necesidad de reclamárselo, es decir, la tarea debe “hablar” por si misma, el problema debe reclamar al deportista su participación y máxima implicación.

Siguiendo escalando en el iceberg, llegando a la punta más elevada, es dónde aparece la interacción más patente del/a entrenador/a con el/la deportista y su proceso, el feedback. Teniendo un marco ideal, dónde la tarea provoca un nivel atencional completo y provoca conciencia del deportista en aquello que está entrenando, dónde su percepción es superior, es cuando el intercambio comunicativo debe orientar la evolución deportiva. A modo metafórico, la tarea es quien transporta de un lugar a otro al deportista y es el feedback lo que da la orientación a ese viaje. Ese momento de máxima implicación y motivación, será el espacio de tiempo “productivo” para almacenar e interiorizar contenidos, si en ese momento se transmite lo deseado y el marco lo transporta, el deportista estará grabando sus aprendizajes en lo más profundo de su memoria. El objetivo sería lograr que la/el deportista descubra cual es el foco del entrenamiento, gracias a la estructuración de la tarea y el feedback, ya que el descubrimiento de esa información le provocará un aprendizaje más significativo en cuanto a la profundidad de su recuerdo y a su uso en un futuro, gracias a la intuición.

Otorgar de cantidad cualitativa a la sesión irá en relación al descanso que requiera el/la deportista para mantener el estado óptimo. El único problema no será descubrir cómo organizar el descanso, cuanto es necesario y cómo debe ser, sino además asumir que debe existir individualización para los miembros del equipo tanto en la estructuración de la ejecución como en la del descanso.

Bibliografía:

por Adrián Murciano (@adrianmurcianon)

Entrenador del Cadete 2003 del FCB Basket Femenino (@FCBbasket_fem)

Colaborador en el área de formación de la Federación Catalana de Baloncesto (@FCBQtecnic)

adrian murciano 300x300 - "¡Aquí y ahora!"

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *